Las neoplasias mieloproliferativas son un grupo de enfermedades de la médula ósea que producen un exceso de células sanguíneas.
En esta página encontrará información clara, actualizada y basada en evidencia sobre sus tipos, síntomas, diagnóstico, tratamiento y pronóstico.
Última revisión médica: julio de 2026
✓ Las neoplasias mieloproliferativas son enfermedades de la médula ósea en las que se produce un exceso de una o más líneas de células sanguíneas.
✓ Las tres formas principales son la policitemia vera, la trombocitemia esencial y la mielofibrosis primaria.
✓ Muchos pacientes son diagnosticados de forma incidental, a partir de un hemograma alterado sin síntomas evidentes.
✓ El seguimiento por Hematología permite controlar el riesgo de complicaciones, especialmente de trombosis, y ajustar el tratamiento según la evolución de la enfermedad.
Las neoplasias mieloproliferativas crónicas son un grupo de enfermedades de la médula ósea en las que las células madre productoras de sangre adquieren una alteración que provoca una producción excesiva de una o más líneas celulares: glóbulos rojos, glóbulos blancos o plaquetas.
A diferencia de las leucemias agudas, estas enfermedades suelen tener una evolución más lenta, aunque requieren seguimiento especializado porque pueden asociarse a complicaciones importantes, principalmente trombóticas, y en algunos casos pueden transformarse con el tiempo en mielofibrosis o en una leucemia aguda.
La leucemia mieloide crónica también forma parte de este grupo de enfermedades, pero por sus características particulares relacionadas con una alteración genética específica conocida como cromosoma Filadelfia se describe con más detalle en la página de Leucemia.
Policitemia vera (PV)
Se caracteriza por una producción excesiva de glóbulos rojos, y con frecuencia también de glóbulos blancos y plaquetas. Se asocia a un mayor riesgo de trombosis (formación de coágulos) y, en la gran mayoría de los casos, se relaciona con una mutación en el gen JAK2.
Trombocitemia esencial (TE)
Se caracteriza por un aumento persistente en el número de plaquetas, sin una causa secundaria que lo explique. Puede asociarse a mutaciones en los genes JAK2, CALR o MPL.
Mielofibrosis primaria (MFP)
Se caracteriza por el reemplazo progresivo de la médula ósea normal por tejido fibroso (cicatricial), lo que reduce la producción de células sanguíneas. Puede desarrollarse de manera primaria o evolucionar a partir de una policitemia vera o una trombocitemia esencial previas. Se asocia a mutaciones en JAK2, CALR o MPL.
Existen otras neoplasias mieloproliferativas mucho menos frecuentes (como la leucemia eosinofílica crónica o la neoplasia mieloproliferativa no clasificable), pero las descritas en esta página representan la gran mayoría de los casos.
Las neoplasias mieloproliferativas se originan por alteraciones genéticas adquiridas en una célula madre de la médula ósea, principalmente mutaciones en los genes JAK2, CALR o MPL. Estas alteraciones no se heredan de los padres ni se transmiten a los hijos.
En la mayoría de los pacientes no se identifica una causa desencadenante clara. Se ha descrito un ligero aumento del riesgo con la edad avanzada, y muy ocasionalmente se han reportado antecedentes familiares de neoplasias mieloproliferativas, aunque esto no es lo habitual.
Muchos pacientes no presentan síntomas al momento del diagnóstico, que suele establecerse a partir de un hemograma alterado en un examen de rutina.
Síntomas relacionados con la policitemia vera:
Enrojecimiento de la piel, especialmente en el rostro (plétora).
Picazón, particularmente después del baño o contacto con agua caliente (prurito acuagénico).
Dolor de cabeza, mareo o zumbido en los oídos.
Sensación de ardor o enrojecimiento en manos y pies (eritromelalgia).
Dolor o sensación de llenura en la parte superior izquierda del abdomen, por aumento del tamaño del bazo.
Síntomas relacionados con la trombocitemia esencial:
Con frecuencia no produce síntomas.
Dolor de cabeza, mareo o alteraciones visuales transitorias.
Eritromelalgia.
Manifestaciones relacionadas con trombosis o, con menor frecuencia, sangrado.
Síntomas relacionados con la mielofibrosis primaria:
Cansancio persistente.
Pérdida de peso involuntaria.
Sudoración nocturna.
Fiebre sin causa aparente.
Dolor o sensación de llenura abdominal por aumento marcado del tamaño del bazo.
Síntomas relacionados con anemia o disminución de otras células sanguíneas conforme avanza la enfermedad.
Un signo común a todas estas enfermedades es el riesgo aumentado de trombosis (formación de coágulos en arterias o venas), que puede manifestarse como accidente cerebrovascular, trombosis venosa, infarto u otras complicaciones vasculares.
El diagnóstico integra los hallazgos del hemograma, el estudio de mutaciones genéticas específicas y, en la mayoría de los casos, el estudio de la médula ósea. La evaluación generalmente incluye:
Historia clínica completa y examen físico, con atención al tamaño del bazo.
Hemograma completo.
Estudio de mutaciones JAK2, CALR y MPL. Las mutaciones ayudan a confirmar el diagnóstico, pero no determinan por sí solas la gravedad de la enfermeda
Nivel de eritropoyetina en sangre (habitualmente bajo en la policitemia vera).
Aspirado y biopsia de médula ósea, con evaluación de las características histológicas específicas de cada enfermedad.
Estudios adicionales para descartar causas secundarias de poliglobulia o trombocitosis (por ejemplo, enfermedad pulmonar, deficiencia de hierro o procesos inflamatorios).
Ecografía abdominal para evaluar el tamaño del bazo, cuando es necesario.
El diagnóstico definitivo se establece siguiendo los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que combinan los hallazgos clínicos, de laboratorio, moleculares e histológicos.
El tratamiento se individualiza según el tipo específico de enfermedad, el riesgo de trombosis, los síntomas y las características de cada paciente.
Policitemia vera
Flebotomías periódicas (extracción de sangre) para mantener el hematocrito en un rango objetivo.
Aspirina en dosis baja, para reducir el riesgo de trombosis.
Tratamiento citorreductor (como hidroxiurea o interferón) en pacientes de mayor riesgo.
Inhibidores de JAK (como ruxolitinib) en casos seleccionados.
Trombocitemia esencial
Aspirina en dosis baja en pacientes de bajo riesgo.
Tratamiento citorreductor (hidroxiurea, interferón o anagrelide) en pacientes de mayor riesgo.
Mielofibrosis primaria
Observación en pacientes de bajo riesgo y sin síntomas relevantes.
Inhibidores de JAK, que pueden mejorar los síntomas y reducir el tamaño del bazo.
Tratamiento de soporte, incluyendo transfusiones y otros medicamentos para la anemia.
Trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos, considerado en pacientes seleccionados de alto riesgo, ya que actualmente es el único tratamiento con potencial curativo para esta enfermedad.
El objetivo del tratamiento es reducir el riesgo de trombosis, controlar los síntomas, prevenir la progresión de la enfermedad y mantener la mejor calidad de vida posible.
El tratamiento debe ser definido por un equipo con experiencia en enfermedades hematológicas, considerando el riesgo individual de cada paciente.
El pronóstico varía considerablemente según el tipo de enfermedad. La policitemia vera y la trombocitemia esencial suelen tener una evolución prolongada, y el principal riesgo a controlar es el de trombosis o sangrado; en una proporción de pacientes pueden evolucionar con el tiempo hacia mielofibrosis o, con menor frecuencia, hacia una leucemia aguda. La mielofibrosis primaria tiene un pronóstico más variable, que depende principalmente de la puntuación de riesgo obtenida mediante los sistemas pronósticos utilizados (IPSS/DIPSS) y de otros factores individuales.
Se recomienda una valoración especializada ante:
- Alteraciones persistentes del hemograma (aumento de glóbulos rojos, glóbulos blancos o plaquetas) sin causa clara.
- Picazón persistente, especialmente relacionada con el contacto con agua.
Enrojecimiento facial persistente.
Dolor de cabeza recurrente, mareo o alteraciones visuales transitorias.
Aumento del tamaño del bazo o sensación de llenura abdominal.
Antecedente de trombosis sin causa clara.
Cansancio persistente, pérdida de peso o sudoración nocturna sin explicación.
Acuda de forma inmediata a un servicio de urgencias si presenta síntomas de un evento trombótico agudo, como debilidad súbita de un lado del cuerpo, dificultad para hablar, dolor torácico intenso, dificultad para respirar o hinchazón súbita y dolorosa de una extremidad.
En la gran mayoría de los casos no. Se producen por alteraciones genéticas adquiridas durante la vida del paciente, no heredadas de los padres ni transmitidas a los hijos.
No. Existen numerosas causas secundarias de aumento de plaquetas o glóbulos rojos, como infecciones, inflamación, deficiencia de hierro o enfermedades pulmonares. El estudio especializado permite diferenciar estas causas de una neoplasia mieloproliferativa.
¿Estas enfermedades tienen cura?
La policitemia vera y la trombocitemia esencial habitualmente se controlan a largo plazo, aunque generalmente no se consideran curables. En la mielofibrosis primaria, el trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos es, en pacientes seleccionados, el único tratamiento con potencial curativo.
¿Es necesaria una biopsia de médula ósea para el diagnóstico?
En la mayoría de los casos sí, ya que los hallazgos histológicos específicos son parte de los criterios diagnósticos de la Organización Mundial de la Salud para estas enfermedades.
¿El principal riesgo es la trombosis?
En la policitemia vera y la trombocitemia esencial, sí: el objetivo principal del tratamiento es reducir el riesgo de trombosis y, en menor medida, de sangrado. En la mielofibrosis primaria, además del riesgo trombótico, son relevantes la anemia progresiva y los síntomas relacionados con el aumento del bazo.
El contenido de esta página ha sido elaborado y revisado utilizando literatura médica de referencia internacional y guías clínicas basadas en evidencia.
World Health Organization (WHO). *WHO Classification of Haematolymphoid Tumours*, 5.ª edición.
National Comprehensive Cancer Network (NCCN). *Clinical Practice Guidelines in Oncology*: Myeloproliferative Neoplasms. Versión vigente.
European LeukemiaNet (ELN). Recomendaciones para el diagnóstico y tratamiento de las neoplasias mieloproliferativas.
American Society of Hematology (ASH). Guías clínicas y recursos educativos sobre neoplasias mieloproliferativas.
Wintrobe's Clinical Hematology, 15.ª edición.
Williams Hematology, 10.ª edición.
UpToDate®. Diagnosis and clinical manifestations of polycythemia vera; Diagnosis and clinical manifestations of essential thrombocythemia; Clinical manifestations and diagnosis of primary myelofibrosis (consultado para revisión científica).
Contenido elaborado y revisado por:
Dr. Paúl Jaramillo Tenorio
Especialista en Hematología
Última revisión médica: julio de 2026.
Durante la valoración se realizará una entrevista médica detallada para conocer sus síntomas, antecedentes personales y familiares, así como el tiempo de evolución de la enfermedad.
Posteriormente se efectuará un examen físico completo, con especial atención a la evaluación del bazo y signos relacionados con trombosis o sangrado.
Se revisarán los estudios disponibles y, si es necesario, se solicitarán exámenes complementarios como estudio de mutaciones genéticas y aspirado o biopsia de médula ósea, con el objetivo de confirmar el diagnóstico, clasificar el riesgo y definir el plan de tratamiento más adecuado.
Si tiene un hemograma con alteraciones persistentes en glóbulos rojos, glóbulos blancos o plaquetas, o presenta síntomas como picazón persistente, aumento del bazo o antecedente de trombosis sin causa clara, es recomendable acudir a una valoración por un especialista en Hematología.
Atención especializada en Hematología Clínica en Machala, Ecuador.
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