El mieloma múltiple es un cáncer de la médula ósea que se origina en las células plasmáticas. En esta página encontrará información clara, actualizada y basada en evidencia sobre sus síntomas, diagnóstico, tratamiento y pronóstico.
Última revisión médica: julio de 2026
✓ El mieloma múltiple es un cáncer que se origina en las células plasmáticas, un tipo de glóbulo blanco encargado de producir anticuerpos.
✓ No siempre produce síntomas al inicio; en algunos casos se detecta de forma incidental mediante análisis de sangre u orina.
✓ El diagnóstico requiere integrar estudios de sangre, orina, médula ósea e imágenes.
✓ Actualmente existen múltiples opciones de tratamiento que permiten controlar la enfermedad durante largos períodos y mejorar significativamente la calidad de vida.
El mieloma múltiple es un cáncer que se origina en las células plasmáticas, un tipo de glóbulo blanco que normalmente produce anticuerpos (inmunoglobulinas) para defender al organismo frente a infecciones.
En el mieloma múltiple, un grupo de células plasmáticas se transforma y se multiplica de forma anormal dentro de la médula ósea. Estas células anormales suelen producir una proteína anormal, conocida como proteína monoclonal o componente M, que puede detectarse mediante análisis de sangre u orina.
A medida que las células anormales se acumulan en la médula ósea, pueden desplazar la producción normal de células sanguíneas, debilitar los huesos y afectar el funcionamiento de los riñones, entre otras complicaciones.
El mieloma múltiple generalmente se desarrolla a partir de una condición precursora llamada gammapatía monoclonal de significado incierto (MGUS), en la que existe una proteína monoclonal en la sangre sin que se cumplan los criterios de mieloma ni existan síntomas relacionados.
Entre la MGUS y el mieloma múltiple existe una etapa intermedia llamada mieloma múltiple quiescente (o smoldering), en la que hay mayor cantidad de células plasmáticas anormales o proteína monoclonal, pero todavía sin daño de órgano relacionado con la enfermedad.
No todas las personas con MGUS ni con mieloma quiescente progresan a mieloma múltiple activo; sin embargo, requieren seguimiento periódico por Hematología para detectar oportunamente cualquier cambio.
En la mayoría de los pacientes no existe una causa única identificable. Entre los factores que se han relacionado con un mayor riesgo se encuentran:
Edad avanzada (es infrecuente antes de los 40 años).
Antecedente de gammapatía monoclonal de significado incierto (MGUS).
Antecedentes familiares de mieloma múltiple u otras discrasias de células plasmáticas.
Exposición prolongada a determinados químicos o radiación en algunos estudios.
Obesidad.
La mayoría de las personas con estos factores nunca desarrollarán mieloma múltiple.
Muchos pacientes con mieloma múltiple temprano no presentan síntomas. Cuando aparecen, suelen relacionarse con el daño de órgano producido por la enfermedad y con frecuencia se resumen con el acrónimo CRAB:
Calcio elevado (hipercalcemia): puede causar estreñimiento, sed excesiva, confusión o cansancio.
Renal, insuficiencia: disminución de la función de los riñones.
Anemia: cansancio, debilidad y palidez.
Bone (huesos): dolor óseo, especialmente en la espalda o las costillas, y fracturas que ocurren con traumatismos menores (fracturas patológicas).
Otros síntomas y signos posibles incluyen:
Infecciones frecuentes o recurrentes.
Debilidad o entumecimiento en las piernas (cuando existe compresión de la médula espinal por una lesión ósea).
Sangrado o moretones con facilidad.
Síntomas de hiperviscosidad en casos poco frecuentes (dolor de cabeza, alteraciones visuales, confusión), relacionados con el exceso de proteína en la sangre.
El diagnóstico del mieloma múltiple requiere integrar los hallazgos clínicos con varios estudios de laboratorio, de médula ósea y de imagen. La evaluación generalmente incluye:
Historia clínica completa y examen físico.
Hemograma completo.
Química sanguínea, incluyendo calcio y función renal.
Electroforesis de proteínas en suero y en orina.
Inmunofijación en suero y en orina.
Cuantificación de cadenas ligeras libres en suero.
Beta-2 microglobulina y albúmina (marcadores utilizados para la estadificación).
Deshidrogenasa láctica (LDH).
Aspirado y biopsia de médula ósea, con estudio del porcentaje de células plasmáticas y estudios citogenéticos o de FISH (una técnica que detecta alteraciones específicas de los cromosomas relacionadas con el pronóstico).
Estudios de imagen para evaluar el compromiso óseo: resonancia magnética de columna, tomografía computarizada de cuerpo completo de baja dosis o PET-CT, según el caso.
El diagnóstico se establece siguiendo los criterios internacionales del International Myeloma Working Group (IMWG), que requieren demostrar la presencia de células plasmáticas clonales en la médula ósea o un plasmocitoma (acumulación localizada de células plasmáticas anormales), junto con evidencia de daño de órgano relacionado con la enfermedad (criterios CRAB) o determinados biomarcadores de malignidad definidos por estos criterios.
La escala de estadificación más utilizada actualmente es el Sistema Internacional de Estadificación Revisado (R-ISS), que combina:
Los niveles de beta-2 microglobulina y albúmina en sangre.
El nivel de LDH.
La presencia o ausencia de determinadas alteraciones citogenéticas de alto riesgo en las células del mieloma.
Con estos elementos, el R-ISS clasifica a los pacientes en tres estadios (I, II y III), que ayudan a orientar el pronóstico y, junto con otros factores clínicos, la elección del tratamiento.
El tratamiento del mieloma múltiple se individualiza según la edad del paciente, su estado general de salud, las características citogenéticas de la enfermedad, el estadio y la elegibilidad para trasplante de progenitores hematopoyéticos.
El objetivo actual es lograr enfermedad minima residual negativa el mayor tiempo posible.
Las principales opciones incluyen:
Terapia de inducción
Combinación de varios medicamentos habitualmente un inhibidor del proteasoma (como bortezomib), un agente inmunomodulador (como lenalidomida) y un corticoide (dexametasona), con frecuencia junto con un anticuerpo monoclonal (como daratumumab), utilizada para reducir la enfermedad antes de continuar con otras etapas del tratamiento.
Trasplante autólogo de progenitores hematopoyéticos
Se recomienda en pacientes elegibles, generalmente después de la terapia de inducción, para lograr una respuesta más profunda y prolongada.
Terapia de mantenimiento
Tratamiento continuado después de la inducción o el trasplante, con el objetivo de prolongar la respuesta obtenida.
Tratamiento en recaída o enfermedad refractaria
Existen múltiples alternativas, incluyendo nuevas combinaciones de medicamentos, anticuerpos biespecíficos y terapias celulares como las células CAR-T dirigidas contra el antígeno BCMA (una proteína presente en las células del mieloma).
Tratamiento de soporte
Incluye bifosfonatos o denosumab para fortalecer el hueso y reducir el riesgo de fracturas, manejo del dolor, tratamiento de la anemia, prevención de infecciones y manejo de las complicaciones renales.
El tratamiento debe ser definido por un equipo con experiencia en enfermedades hematológicas, considerando las particularidades de cada paciente.
El pronóstico del mieloma múltiple ha mejorado de forma considerable en las últimas dos décadas gracias a los nuevos tratamientos disponibles. Aunque en la mayoría de los casos la enfermedad no se considera curable, muchos pacientes logran respuestas profundas y prolongadas, con buena calidad de vida durante largos períodos.
El pronóstico depende del estadio R-ISS, las características citogenéticas de la enfermedad, la respuesta al tratamiento inicial, la edad y el estado general del paciente.
Se recomienda una valoración especializada ante:
Dolor óseo persistente, especialmente en la espalda o las costillas, sin causa clara.
Fracturas que ocurren con traumatismos menores.
Anemia sin causa identificada.
Insuficiencia renal de causa no aclarada.
Hipercalcemia.
Detección de una proteína monoclonal en análisis de sangre u orina.
Infecciones recurrentes sin explicación.
Acuda de forma inmediata a un servicio de urgencias si presenta debilidad o pérdida de fuerza progresiva en las piernas, alteración del control de esfínteres, confusión, dificultad para respirar o cualquier síntoma que sugiera un deterioro rápido de su estado general.
No. Ambas son enfermedades hematológicas malignas, pero el mieloma múltiple se origina en las células plasmáticas de la médula ósea, mientras que la leucemia se origina en otras células precursoras de la sangre.
No. La mayoría de las personas con MGUS nunca desarrollan mieloma múltiple, pero requieren seguimiento periódico por Hematología para detectar oportunamente cualquier cambio.
¿El mieloma múltiple tiene cura?
En la mayoría de los casos, actualmente no se considera curable, pero sí es tratable. Muchos pacientes logran controlar la enfermedad durante años con buena calidad de vida gracias a los tratamientos disponibles.
¿Todos los pacientes necesitan trasplante de médula ósea?
No. El trasplante autólogo de progenitores hematopoyéticos se recomienda en pacientes elegibles, según la edad, el estado general de salud y otros factores. No todos los pacientes son candidatos ni todos lo requieren.
¿El dolor de espalda siempre indica mieloma múltiple?
No. El dolor de espalda es un síntoma muy frecuente con múltiples causas, la gran mayoría no relacionadas con el mieloma. Sin embargo, cuando es persistente, progresivo o se acompaña de otros síntomas de alarma, debe evaluarse.
El contenido de esta página ha sido elaborado y revisado utilizando literatura médica de referencia internacional y guías clínicas basadas en evidencia.
International Myeloma Working Group (IMWG). Criterios diagnósticos y de respuesta para mieloma múltiple.
National Comprehensive Cancer Network (NCCN). *Clinical Practice Guidelines in Oncology*: Multiple Myeloma. Versión vigente.
European Society for Medical Oncology (ESMO). Guías clínicas para mieloma múltiple.
American Society of Hematology (ASH). Guías clínicas y recursos educativos sobre mieloma múltiple.
World Health Organization (WHO). *WHO Classification of Haematolymphoid Tumours*, 5.ª edición.
Wintrobe's Clinical Hematology, 15.ª edición.
Williams Hematology, 10.ª edición.
UpToDate®. Clinical features, laboratory manifestations, and diagnosis of multiple myeloma; Initial treatment of multiple myeloma (consultado para revisión científica).
Contenido elaborado y revisado por:
Dr. Paúl Jaramillo Tenorio
Especialista en Hematología
Última revisión médica: julio de 2026.
Durante la valoración se realizará una entrevista médica detallada para conocer sus síntomas, antecedentes personales y familiares, así como el tiempo de evolución de la enfermedad.
Posteriormente se efectuará un examen físico completo, con atención a signos de anemia, dolor óseo y otros hallazgos relevantes.
Se revisarán los estudios disponibles y, si es necesario, se solicitarán exámenes complementarios como electroforesis de proteínas, cadenas ligeras libres, estudios de imagen y aspirado o biopsia de médula ósea, con el objetivo de confirmar el diagnóstico, establecer el estadio de la enfermedad y definir el plan de tratamiento más adecuado.
La valoración será realizada personalmente por el Dr. Paúl Jaramillo Tenorio, especialista en Hematología.
Si tiene una proteína monoclonal detectada en análisis de sangre u orina, dolor óseo persistente, anemia sin causa clara o alteraciones renales sin explicación, es recomendable acudir a una valoración por un especialista en Hematología.
Atención especializada en Hematología Clínica en Machala, Ecuador.
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